Conclusión y Referencias
El desarrollo de las habilidades motrices básicas en la educación preescolar constituye un elemento fundamental para el crecimiento integral del niño, ya que el movimiento es el principal medio a través del cual explora, comprende y se relaciona con su entorno. A lo largo de este trabajo se evidencia que actividades motrices bien estructuradas permiten fortalecer no solo aspectos físicos, sino también cognitivos, emocionales y sociales.
Las propuestas de actividades motrices favorecen el reconocimiento del esquema corporal, el control del cuerpo en movimiento, la coordinación motriz, el equilibrio dinámico, la memoria motriz y la organización espacial, sentando bases sólidas para aprendizajes posteriores. Asimismo, promueven la creatividad, la autonomía, la expresión corporal, el trabajo colaborativo y la autorregulación, aspectos esenciales para la convivencia y el bienestar emocional en la infancia.
La evaluación de las habilidades motrices básicas se concibe como un proceso formativo que permite reflexionar, comprender y ayudar al niño en su desarrollo, orientando la toma de decisiones pedagógicas y favoreciendo una atención respetuosa a los ritmos y necesidades individuales. Desde esta perspectiva, evaluar no es calificar, sino acompañar el proceso de aprendizaje y fortalecer la confianza y autoestima del alumno.
En conclusión, el diseño e implementación de actividades motrices significativas en preescolar contribuyen de manera decisiva al desarrollo integral del niño, consolidando el movimiento como un recurso pedagógico indispensable para una educación inclusiva, lúdica y de calidad.
REFERENCIAS
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